Category Roland Garros

Mirnyi y Nestor se llevan el título de dobles masculino

El colombiano Juan Sebastián Cabal y el argentino Eduardo Schwank perdieron este sábado la final de dobles masculino de Roland Garros contra el bielorruso Max Mirnyi y el canadiense Daniel Nestor por 7-6(3), 3-6 y 6-4 en 2 horas y 17 minutos.

La dupla latinoamericana certificó la derrota con una doble falta con servicio de Cabal, que nunca antes había disputado un torneo ATP, que decantó el definitivo tercer set del lado de sus rivales.

Tras eliminar en semifinales a los mejores doblistas del mundo, los gemelos estadounidenses Boby y Mik Bryan, y remontar un partido en el que empezaron perdiendo, la dupla colombo-argentina no pudo terminar la gesta en la pista Philippe Chatrier.

La pareja latinoamericana se formó por casualidad, después de que Schwank se quedara sin compañero tras la lesión de su compatriota Horacio Zeballos y contactara con Cabal para crear un inédito binomio tenístico.

Cabal y Schwank, ambos de 25 años, se enfrentaron a una de las parejas más experimentadas del mundo. Nestor acumula con el de hoy 73 títulos de dobles y más de 800 partidos en esa categoría mientras que su compañero Mirnyi tiene 39 campeonatos en su palmarés, entre ellos cuatro Grand Slam.

Nestor y Mirnyi llegaron a París como segundos favoritos del torneo por detrás de los Bryan.

Nadal entra en el club de los 10 Grand Slam

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Con su sexto Roland Garros, Rafael Nadal alcanza la decena de Grand Slam con apenas 25 años. Una cifra que le reconoce como uno de los grandes jugadores de la historia de este deporte, quedándose a sólo seis de los 16 ‘grandes’ de Roger Federer, a cuatro de los 14 de Pete Sampras, a dos de los 12 de Roy Emerson y a sólo uno de los 11 de Rod Laver.

A pesar de la derrota en la final de Roland Garros en París, Roger Federer sigue liderando el ranking de Grand Slam con 16 títulos en su haber, repartidos en 4Open de Australia, un Roland Garros, seis Wimbledon y 5 US Open. Al de Basilea le sigue en la clasificación Pete Sampras, que acumula 14 ‘majors’ divididos en 2 Open de Australia, 7 Wimbledon y 5 US Open. Luego está Roy Emerson, con 12 Grand Slam entre los que se encuentran 6 Open de Australia, 2 Roland Garros, 2 Wimbledon y 2 US Open; y Rod Laver, con 11 ‘grandes’ entre los que están 3 Open de Australia, 2 Roland Garros, 4 Wimbledon y 2 US Open.

"Algunos decían que no sabía jugar bien sobre tierra batida"

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La tenista china Na Li, flamante campeona de Roland Garros, se ha mostrado dura con quienes decían “que no era buena en tierra” de los que espera “hayan cambiado de opinión” tras su victoria ante la italiana Francesca Schiavone por 6-4 y 7-6 (0).

“Antes de este torneo había mucha gente que decía que no sabía jugar bien sobre tierra batida. Ahora espero que hayan cambiado de opinión”, apuntó la tenista china, primera asiática en lograr un título del ‘Grand Slam’.

Respecto al encuentro, Na Li se mostró feliz. “Francesca es una jugadora de tierra, golpea muy bien la pelota, con mucho efecto y cortando mucho las bolas; yo me limité a hacer mi tenis y a aguantar sus embestidas”, afirmó.

La china reconoció que la italiana “es una jugadora top”, por lo que “nunca sabes qué puede pasar cuando te enfrentas a ella” y, además, “nunca se viene abajo” en ningún partido. “Sin embargo cuando llegué al ‘tie-break’ me dije a mí misma que era mi oportunidad de hacerlo. Estoy muy feliz con mi título”, concluyó.

Federer: "Nadal juega mejor contra los mejores"

Roger Federer, que perdió la final de Roland Garros en cuatro sets contra el español Rafael Nadal, aseguró que se habría sentido muy fuerte en el quinto set. “Me habría sentido muy fuerte en el quinto set”, dijo el suizo en una rueda de prensa en la que dijo estar “contento” con el partido que firmó, a pesar de la derrota, porque “no es como otros años, que luchaba por conseguir puntos”. Nadal “juega mejor contra los mejores y lo demostró hoy”, agregó.

El de Basilea, que declaró que Nadal mereció volver a levantar la Copa de los Mosqueteros, reconoció que una de las claves del encuentro fue no haber sabido aprovechar la bola de set que tuvo en la primera manga, con 5-2 en el marcador. “Rafa es duro. Tuve un golpe de mala suerte ahí. Fue un momento duro”, reconoció Federer, quien explicó que Nadal “excavó profundo para volver en el primer set”.

Federer explicó que no tomó “las decisiones adecuadas” en el desempate de la segunda manga pero recordó que logró volver al partido tras haber estado casi dos sets abajo y señaló que, quizá en ese momento, influyó el parón de la lluvia, que obligó a suspender el encuentro durante 15 minutos. Comentó, además, que en la final tuvo que cambiar completamente su juego respecto del tenis que desplegó en la semifinal contra el serbio Novak Djokovic porque Nadal, al que calificó como el mejor tenista sobre tierra batida, juega de manera constante.

“Intentaba buscar el sitio, moverle, cansarle, frustrarle… lo que hago siempre, mezclarlo un poco”, dijo Federer, quien explicó que para derrotar a Nadal sabe que necesita “dictar” los puntos porque cada uno tiene una forma de jugar. “Él está contento de ser Rafa, yo de ser Roger”, bromeó el jugador al que se le considera el mejor tenista de todos los tiempos, quien indicó que le gusta “ver correr a Nadal de izquierda a derecha, de izquierda a derecha para ver cuánto puede resistir”.

El suizo reconoció que quizá perdió “un poco de confianza tras el último Roland Garros y Wimbledon”, ya que no había llegado a la final de un “grande” desde que se proclamó campeón del Abierto de Estados Unidos en 2010. Federer identificó el torneo de Wimbledon, que ha ganado en seis ocasiones, como “otra nueva oportunidad para hacerlo bien” y volver a luchar por el título de su campeonato preferido. “Wimbledon siempre es mi objetivo principal en la temporada, donde todo empezó allá en 2003″, concluyó el actual número 3 del ránking, que cuenta en su palmarés con dieciséis títulos de Grand Slam y 283 semanas como número uno del mundo.

Federer protagoniza la primera derrota del año de Djokovic y sella su pase a la final de Roland Garros

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Roger Federer jugará su quinta final de Roland Garros después de protagonizar la primera derrota de Novak Djokovic en lo que llevamos de 2011. El suizo, campeón en estos lares en 2009, se jugará la Copa de los Mosqueteros ante Rafa Nadal.

El mejor tenista del momento contra el mejor tenista de la historia, había catalogado el mismo Rafa Nadal el partido entre Novak Djokovic y Roger Federer. No se equivocaba el balear visto lo visto entre el serbio y el suizo, que exhibieron sus mejores galas en una Philippe Chatrier abarrotada que acabó siendo testigo de una nueva incompetencia de la organización del segundo Grand Slam de la temporada que, retrasando una hora el inicio de la jornada, privó al respetable de ver un partido que acabó siendo testigo de la primera derrota de la temporada de ‘Nole’. Federer selló su pase a su quinta final de Roland Garros con un marcador global de 7-6(5), 6-3, 3-6 y 7-6(5) tras tres horas y treinta y nueve minutos de juego.

Los gritos de “Roger, Roger” en la grada daban cuenta desde inicio quien era el ojito derecho para un público francés que, a falta de un ídolo local, siempre apoyó al de Basilea. El desarrollo del primer set no dejó a nadie indiferente. El resto ganó al servicio, pero tanto uno como otro ofrecieron el mejor repertorio de golpes e intercambios vistos en dos semanas de competición. Fue Federer quien logró el primer break del partido, pero también quien tuvo que salvar las dos primeras bolas de set en contra en el décimo juego (15-40). Roger hizo acopio de uno de los mejores reveses del circuito, tan pronto utilizado para destrozar la pelota con un golpeo plano como para acariciarla con un golpe liftado. Djokovic, por su parte, afrontaba cada golpe con la confianza que le ha llevado a ganarlo todo en 2011, si bien no supo/pudo dar la puntilla cuando tuvo oportunidad. Quien perdona a un rival de la entidad de Federer lo acaba pagando y el suizo, en la primera opción que tuvo en la muerte súbita, puso el broche al set, robando al serbio el primer set en todo el torneo.

Federer estiró el chicle de sus dulce momento hasta verse con 4-1 a favor. El suizo no sólo aumentaba su nómina de golpes ganadores sino que se aprovechaba de los errores no forzados de un Djokovic, sombra de sí mismo, que si hubiera podido hubiera pasado consulta en ese momento con su psicólogo Igor Cetojevic, dicen, gran artífice del cambio que ha experimentado Nole en los últimos meses. Mientras Federer sumaba botes en la línea de fondo, Djokovic veía como sus golpes se estrellaban en la cinta. El incombustible suizo tuvo hasta cuatro opciones de cerrar el set al resto, pero fue con el servicio con el que acabó abriochando la manga. Mutis en el foro, se mascaba la sorpresa. Djokovic no estaba dispuesto a tirar la toalla. Lo demostró soltando el brazo en el arranque del tercer acto, llegando al asueto en la silla con un parcial de 3-0 y frenando en seco a un ‘Expreso suizo’ que aminoraba forzosamente la velocidad. El serbio sólo había remontado un partido de Grand Slam en que comenzó con dos sets adversos (ante Guillermo García-López en Wimbledon 2005: 3-6, 3-6, 7-6, 7-6, 6-4) y Federer había ganado los 174 partidos de un ‘major’ en los que tomó una ventaja de 2 sets a 0. Mientras caía la noche en París y la amenza de aplazamiento se hacía latente, Nole recortaba distancias en el marcador.

El cuarto set se consumió a toda velocidad durante los primeros juegos, donde el pacto de no agresión fue tan latente como la superioridad de los servicios ante los restos. El serbio, con la muñeca cada vez más caliente, sacó partido a su atrevimiento y a la inocencia de Federer, que se no despertó hasta que su rival le hizo saltar las alarmas. Un break de Djokovic en el noveno juego le permitió cerrar el set con su servicio, algo que no logró por la reactivación del suizo, que recurrió al servicio en los momentos en los que se vio contra las cuerdas. El público se resistía a irse del recinto, el espectáculo era digno de que se alargara más y más. El tenis hizo justicia y llevó el set a un nuevo tie-break, una muerte súbita en la que Federer dejó escapar dos ‘match points’, pero hizo bueno el dicho de ‘a la tercera fue la vencida’…

Con esta derrota, Djokovic se queda a solo un triunfo de igualar el mejor arranque de la historia que consiguiera el estadounidense John McEnroe en 1984 (42); a tres victorias de la mejor racha ganadora de Guillermo Vilas en 1977 (46); y tendrá que esperar para convertirse en el nuevo número 1 del circuito, hito que se dará en París si Nadal no logra defender su título… o llegará más temprano que tarde. El balear ya fue verdugo de Federer en tres ocasiones en la final de Roland Garros (2006, 2007, 2008), el domingo (15.00 horas) se verá si hay una cuarta o el suizo se toma cumplida revancha.

Toni Nadal: "Ha sido el más difícil de los seis"

Toni Nadal afirmó que la victoria de su pupilo en Roland Garros contra Roger Federer en cuatro sets fue la más difícil de las seis que ha logrado el mallorquín. “Ha sido el más difícil. Hace unos años tuvimos un partido duro contra (Paul-Henri) Mathieu y luego contra (Sébastian) Grosjean y el público. Pero este ha sido más duro porque Rafael estaba más nervioso. Rafael no conseguía tocar bien la pelota y eso te daba una intranquilidad grande”, afirmó.

El técnico indicó que ese nerviosismo se debía a “las derrotas contra Djokovic” y a algunos cambios que introdujo en su juego que le desestabilizaron. “Sacar un poco más fuerte hacía que la pelota volviera antes. Jugar más en pista rápida desorganizó un poco el juego y pasamos de jugar nuestro típico juego de tierra, donde todo iba más pausado, a jugar con más desorden. Y esto lo pagas”, indicó.

Durante la semana, cuando Rafael estaba jugando tan mal, le decía que estuviera tranquilo que ganara o perdiera no le iba a cambiar la vida. Le dije que el año pasado ganó y este año estaba aquí otra vez lleno de nervios

Toni Nadal indicó que el cambio se produjo tras el encuentro contra el croata Ivan Ljubicic, en el que “Rafael tampoco jugó bien”, pero al término del cual mantuvieron una conversación. “Tras esa conversación le dije a Carlos Costa: ‘vamos a ganar a Soderling’. Esto va a hacer un cambio, y fue el día de Soderling, cuando tras jugar muy mal cada partido consiguió jugar a un buen nivel. Vi el tema más positivo”, aseguró.

Añadió que trató de quitarle presión a Rafael antes de la final, diciéndole que la derrota no sería tan grave ni la victoria tan importante. “Durante la semana, cuando Rafael estaba jugando tan mal, le decía que estuviera tranquilo que ganara o perdiera no le iba a cambiar la vida. Le dije que el año pasado ganó y este año estaba aquí otra vez lleno de nervios. Si ganas, el año que viene volveremos a tener los mismos problemas. Si pierdes tampoco te va a pasar nada”, dijo.

Tranquilidad para el futuro
Pero agregó que con esta victoria “salva la temporada” aunque ya no consiga ningún otro grande. “La realidad es que ganar un Grand Slam, para los jugadores que están más arriba del circuito, es cumplir un objetivo del año, eso te da tranquilidad para el resto de la temporada”, dijo.

Toni restó importancia al hecho de que sea el sexto Roland Garros de su carrera. “Quizá lo piense al final de su carrera, pero ahora sólo tiene la alegría de haber ganado un torneo más, el décimo grande con 25 años, algo que nunca hubiera pensado”, afirmó.

Tampoco piensa el entrenador que mantener el número uno cuatro semanas más sea demasiado importante. Toni reconoció que pensó que la final contra Roger Federer se les escapaba cuando el suizo logró el tercer set. “Estaba jugando increíble, Rafael no tenía opciones, ha jugado casi cinco juegos impecables y no veía agujero. Federer lo estaba haciendo todo muy bien, nos pillaba con su revés, una dejada. Me parecía que el torneo se nos había escapado. Estábamos 4-2 arriba y perdimos el set, pensé que se nos escaparía”, dijo.

Na Li, primera asiática enlograr un título de Grand Slam

La tenista china Na Li se ha impuesto a la italiana Francesca Schiavone (6-4 y 7-6) en la final femenina de Roland Garros y se ha convertido en la primera jugadora asiática en alzarse con un título del ‘Grand Slam’.

Se trata del segundo título de la temporada para la china, tras imponerse en la final del torneo de Sydney a Clijsters (7-6 y 6-3) el pasado mes de enero, mientras que la italiana, que pierde su corona sobre la tierra de París, aún no se ha estrenado en 2011.

Nadal: “No me planteo ser el mejor de la historia”

Se arrodilló, se revolcó, tuvo ganas de llorar —o lo pareció— y salió de la gran pista de la tierra del tenis con los antebrazos llenos de arcilla como el estudiante travieso tras un recreo. Ese espíritu es el que aún conserva Rafa Nadal, mito con sus seis títulos, joven en edad, 25 años, y en ilusiones, que se lanza a hablar en francés en agredicimiento a un club que ha edificado su leyenda, aunque ayer, una vez más, se puso a favor de su rival.

Tardó una hora en acudir a confesarse porque fuera de los focos quiso inmortalizarse antes con la Copa de los Mosqueteros con cada uno de los miembros de su grupo, un ritual que siempre hace el número 1. Para entonces, el ingenio ya había hecho circular todo tipo de titulares grandilocuentes sobre su conquista. “Después de Borg, el Cyborg”, se leía en Francia. “Sigue siendo el rey”, era lo más manido en medio mundo para referirse al hexacampeón. “Es increíble. No me podía haber imaginado jamás poder igualar a Borg”, dijo Rafa.

Se le veía cansado después de correr “de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Me gusta ver cuánto puede resistir”, había admitido Roger Federer antes para explicar su estrategia. Rafa había soportado el ataque en cuatro envites. Si hubiera necesitado cinco, ahí habría estado Rafa, siempre jubiloso cuanto más difícil es la empresa.

Precisamente, Nadal reconocía que la victoria le había dado una mayor satisfacción que la última vez que se había cruzado con Roger Federer en la final de 2008. “Entonces estaba jugando el mejor tenis, pero ahora lo saboreas más porque empecé mal el torneo, con desconfianza por las cuatro derrotas en finales con Djokovic, y me superé. La final se me complicó en el tercer set y la clave estuvo en remontar el 0-40 de salida. Cuando tienes delante a alguien que te está jugando así sólo te deja esperar a que falle”, apuntaba el campeón.

Su mutuo respeto —“él está encantado de ser Rafa y yo de ser Roger”, decía Federer— volvió a aflorar: “Ganar la final contra uno de los mejores jugadores de la historia es fantástico, uno de mis sueños más bonitos”.

Nadal había llegado hasta los 10 Grand Slam, una cifra a la que sólo han tenido acceso Federer, Sampras, Rosewall, Borg, Laver y Tilden. En este sentido, Rafa, que nunca ha tenido ambiciones históricas, reconocía que no se planteaba “ser el mejor tenista de la historia, pero estoy satisfecho de estar en el grupo de esos privilegiados porque, no hay que engañarse, sé que estoy ahí”.

Rafa empató ayer las seis coronas de un mito como Borg. “Es un honor igualar la marca del sueco, pero al final lo que realmente me importa es el trofeo que acabo de levantar. De igual forma digo que lo lógico es que Djokovic sea número 1 en Wimbledon porque se lo merece. Para mí, cada partido va a ser un match point en contra”, confesaba.

“He ido de menos a más en el torneo. Pero cuando llegó el partido con Söderling en cuartos, me volví a encontrar bien. Si no hubiese jugado aquel partido bien, me hubiera ido para casa”, recordaba. Por eso, al igual que su tío Toni, no dudó en reconocer que había sido de los seis “el más difícil de conseguir”.

El cambio a la hierba
Salto de la tierra de París a la hierba londinense. Nadal avisa que es un gran cambio: “Tendré que volver a recordar qué es lo que hacía bien en esa superficie. Pero, cuando llegas a Queen’s después de ganar en Roland Garros, tú actitud es positiva. El año ya es un éxito pase lo que pase. París es el torneo donde siento que tengo más opciones de ganar. Siempre que lo hice, completé una gran temporada y, desde luego, esta victoria nos quita presión para lo que resta de año”.

Luego, París se hizo de noche. Con un coctail para sus amigos en el restaurante Arc, próximo a los Campos Eliseos, celebró por sexta vez una victoria en Roland Garros. Y da la sensación de que no será la última.

Nadal: "Ahora me importa llegar bien a Wimbledon"

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Rafa Nadal ha celebrado el lunes en Disneyland París su sexto triunfo en Roland Garros, y asegura que ya está preparado de cara a comenzar la temporada en hierba.

Nadal afirmó que siempre le ha gustado Disney y los niños, con algunos de los cuales posó para las fotografías. En concreto, el mallorquín estuvo rodeado de Mickey y de seis pequeños, tantos como trofeos de Roland Garros ha logrado en la tierra batida parisiense.

“No estoy en condiciones de pedirle nada, tengo más de lo que hubiera soñado. Lo único sería la salud, que es lo más importante”, afirmó el tenista cuando le preguntaron qué le pediría al conocido personaje con el que posó junto a su trofeo.

“Tengo que irme ahora para Queen”, aseguró en referencia al torneo británico donde comenzará a preparar la temporada de hierba con la vista puesta en el siguiente grande, Wimbledon.

“Ahora me importa más la preparación que el torneo de Wimbledon, en tratar de llegar bien”, afirmó.

VISITA A EURODISNEY
“Es el lugar adecuado para celebrar esto”, dijo Nadal, que consideró “un sueño hecho realidad” haber logrado su sexto Roland Garros. “No siempre se gana el torneo más importante del mundo”, agregó el tenista, encantado de haber igualado al sueco Björn Borg con seis triunfos en el Grand Slam parisiense.

Con el castillo de Cenicienta al fondo, Nadal posó para los fotógrafos. Luego tuvo algo de tiempo para compartir con sus familiares en el parque, pero no mucho, porque como él mismo se encargó de recordar, sus obligaciones le siguen llamando.

Federer protagoniza la primera derrota del año de Djokovic y sella su pase a la final de Roland Garros

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Roger Federer jugará su quinta final de Roland Garros después de protagonizar la primera derrota de Novak Djokovic en lo que llevamos de 2011. El suizo, campeón en estos lares en 2009, se jugará la Copa de los Mosqueteros ante Rafa Nadal.

El mejor tenista del momento contra el mejor tenista de la historia, había catalogado el mismo Rafa Nadal el partido entre Novak Djokovic y Roger Federer. No se equivocaba el balear visto lo visto entre el serbio y el suizo, que exhibieron sus mejores galas en una Philippe Chatrier abarrotada que acabó siendo testigo de una nueva incompetencia de la organización del segundo Grand Slam de la temporada que, retrasando una hora el inicio de la jornada, privó al respetable de ver un partido que acabó siendo testigo de la primera derrota de la temporada de ‘Nole’. Federer selló su pase a su quinta final de Roland Garros con un marcador global de 7-6(5), 6-3, 3-6 y 7-6(5) tras tres horas y treinta y nueve minutos de juego.

Los gritos de “Roger, Roger” en la grada daban cuenta desde inicio quien era el ojito derecho para un público francés que, a falta de un ídolo local, siempre apoyó al de Basilea. El desarrollo del primer set no dejó a nadie indiferente. El resto ganó al servicio, pero tanto uno como otro ofrecieron el mejor repertorio de golpes e intercambios vistos en dos semanas de competición. Fue Federer quien logró el primer break del partido, pero también quien tuvo que salvar las dos primeras bolas de set en contra en el décimo juego (15-40). Roger hizo acopio de uno de los mejores reveses del circuito, tan pronto utilizado para destrozar la pelota con un golpeo plano como para acariciarla con un golpe liftado. Djokovic, por su parte, afrontaba cada golpe con la confianza que le ha llevado a ganarlo todo en 2011, si bien no supo/pudo dar la puntilla cuando tuvo oportunidad. Quien perdona a un rival de la entidad de Federer lo acaba pagando y el suizo, en la primera opción que tuvo en la muerte súbita, puso el broche al set, robando al serbio el primer set en todo el torneo.

Federer estiró el chicle de sus dulce momento hasta verse con 4-1 a favor. El suizo no sólo aumentaba su nómina de golpes ganadores sino que se aprovechaba de los errores no forzados de un Djokovic, sombra de sí mismo, que si hubiera podido hubiera pasado consulta en ese momento con su psicólogo Igor Cetojevic, dicen, gran artífice del cambio que ha experimentado Nole en los últimos meses. Mientras Federer sumaba botes en la línea de fondo, Djokovic veía como sus golpes se estrellaban en la cinta. El incombustible suizo tuvo hasta cuatro opciones de cerrar el set al resto, pero fue con el servicio con el que acabó abriochando la manga. Mutis en el foro, se mascaba la sorpresa. Djokovic no estaba dispuesto a tirar la toalla. Lo demostró soltando el brazo en el arranque del tercer acto, llegando al asueto en la silla con un parcial de 3-0 y frenando en seco a un ‘Expreso suizo’ que aminoraba forzosamente la velocidad. El serbio sólo había remontado un partido de Grand Slam en que comenzó con dos sets adversos (ante Guillermo García-López en Wimbledon 2005: 3-6, 3-6, 7-6, 7-6, 6-4) y Federer había ganado los 174 partidos de un ‘major’ en los que tomó una ventaja de 2 sets a 0. Mientras caía la noche en París y la amenza de aplazamiento se hacía latente, Nole recortaba distancias en el marcador.

El cuarto set se consumió a toda velocidad durante los primeros juegos, donde el pacto de no agresión fue tan latente como la superioridad de los servicios ante los restos. El serbio, con la muñeca cada vez más caliente, sacó partido a su atrevimiento y a la inocencia de Federer, que se no despertó hasta que su rival le hizo saltar las alarmas. Un break de Djokovic en el noveno juego le permitió cerrar el set con su servicio, algo que no logró por la reactivación del suizo, que recurrió al servicio en los momentos en los que se vio contra las cuerdas. El público se resistía a irse del recinto, el espectáculo era digno de que se alargara más y más. El tenis hizo justicia y llevó el set a un nuevo tie-break, una muerte súbita en la que Federer dejó escapar dos ‘match points’, pero hizo bueno el dicho de ‘a la tercera fue la vencida’…

Con esta derrota, Djokovic se queda a solo un triunfo de igualar el mejor arranque de la historia que consiguiera el estadounidense John McEnroe en 1984 (42); a tres victorias de la mejor racha ganadora de Guillermo Vilas en 1977 (46); y tendrá que esperar para convertirse en el nuevo número 1 del circuito, hito que se dará en París si Nadal no logra defender su título… o llegará más temprano que tarde. El balear ya fue verdugo de Federer en tres ocasiones en la final de Roland Garros (2006, 2007, 2008), el domingo (15.00 horas) se verá si hay una cuarta o el suizo se toma cumplida revancha.

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