Kim Clijsters o Na Li tomarán el relevo de Serena Williams en el palmarés del Open de Australia. La experimentada belga, que juega su segunda final en Melbourne Park, contrasta con la china, que disputará su primera final de un Grand Slam. El favoritismo de Clijsters, que domina 4-2 los enfrentamientos directos, dejará de tener validez cuando la pelota se ponga en juego este sábado a partir de las 9.30 (horario español) en la Rod Laver Arena.
Clijsters busca su cuarto Grand Slam.
Foto: RTRPIX
“Sé que ésta, probablemente, será mi última temporada completa en el circuito. Luego ya veremos. Es una sensación que tengo porque no voy a poder venir aquí durante cinco años más”, comenta Clijsters, que a sus 27 años se ve más cerca del fin de su carrera. No obstante, la belga ya se retiró para ser madre en una ocasión, en 2007, y quiere repetir experiencia más pronto que tarde. Eso sí, ha dejado muy a las claras en tierras oceánicas que, de momento, no está embarazada.
Lo que sí esta Kim es en plena forma, a pesar de una contractura en su pierna derecha que se trata diariamente con acupuntura. Llega a la final sin haber cedido un sólo set y dispuesta a conquistar su cuarto Grand Slam, el primero fuera de Estados Unidos (tiene tres US Open en su haber). Entrenada por Wim Fissette, Clijsters debutó en el circuito en 1997, llegando a ser número 1 durante 19 semanas entre 2003 y 2006. Ahora ocupa el tercer puesto del podio mundial, subiendo al número 2 cuando acabe Australia y siendo candidata principal al trono en las próximas fechas. En Melbourne jugará su octava final de Grand Slam. Mucho ha llovido desde su primera, en Roland Garros 2001. “Recuerdo muy bien la noche anterior a mi primera final. No pude dormir y estaba muy nerviosa. Tenía sólo 18 años. Ahora es diferente. Soy más madura y tengo más experiencia. También he disputado más partidos de estas características. Si ahora pensara como entonces no habría nada que hacer”, explica la tenista de Bree, que estará apoyada como siempre desde la grada por su marido Brian Lynch y su pequeña hija Jada.
Una carrera marcada por su padre
“Nunca una china ha llegado a una final de un Grand Slam. Hoy entiendo lo que supone eso. Este éxito supone mucho para mí. Y seguramente es muy bueno para el tenis de China”. Estas palabras las dicta Na Li, que ha entrado en la historia del tenis como la primera china en alcanzar la final de un ‘grande’. La tenista de Wuhan, a punto de cumplir los 29 años (lo hará el próximo 26 de febrero), está a sólo un paso de conseguir el sueño de su vida, ganar un Grand Slam. Su mejor resultado hasta la fecha en este tipo de torneos fue precisamente la semifinal que alcanzó el año pasado en Australia, donde sólo pudo con ella Serena Williams.
Na Li posa con la bandera china.
Foto: RTRPIX
Li comenzó desde muy pequeña a practicar deporte. Sus primeros pasos los dio en el mundo del bádminton, pasándose al tenis a los nueve años por sugerencia de su padre, Sheng-Peng. El fallecimiento de éste cuando Li tenía apenas 14 años, hizo madurar de golpe a esta tenista, que debutaba en el circuito profesional en 1999. Diestra y con revés a dos manos, acumula seis torneos en su palmarés (cuatro individuales y dos más en dobles), si bien ninguno de especial calado. El último de ellos ha sido esta misma temporada, en Sydney, donde venció en la final a la que será este sábado su rival en la final de Melbourne. A pesar de ello, el H2H entre ambas es de 4-2 favorable a la tenista belga.
Entrenada por su marido, Jiang Shan, Li llega a esta cita imbatida en 2011, donde acumula once victorias consecutivas, lo que le ha llevado a ocupar el primer puesto de la ‘Race’ de la WTA esta temporada. Su sola presencia en la final de este primer Grand Slam de la temporada la permitirá alcanzar el octavo puesto del ranking, su mejor clasificación hasta la fecha, pudiendo incluso ascender al cuarto escalfón mundial en caso de victoria. “Si gano este año, tal vez el año que viene me retiraré”, advierte Na Li.